En defensa de los adjetivos
A algunas personas les ponen los ojos turnios, pero yo hablaré en defensa de los adjetivos para evitar que se cometa un genocidio lingüístico.
A algunas personas les ponen los ojos turnios, pero yo hablaré en defensa de los adjetivos para evitar que se cometa un genocidio lingüístico.
Antes que nada, el yoga es mucho más que ponerse las piernas detrás del cuello mientras haces el pino sosteniéndote sobre la yema del meñique. Sin entrar en detalles, la parte física es una de las muchas que conforman el árbol filosófico-espiritual de esta disciplina.
Ya sea en papel o e-book, un libro te entretendrá durante el hastío del estío. Algo tiene el tiempo libre que nos amuerma, así que no dejes que tu cerebro sufra las consecuencias. Dale un respiro de imaginación y creatividad con estos libros para disfrutar en verano. Después, ahógalo en mojitos y margaritas si te apetece.
Esta guerra entre el papel y la pantalla, clasicismo contra modernismo de las letras, semeja en cierta manera al del códex contra el pergamino del pasado. ¿Acaso se trata de una advertencia sobre el fin de los tiempos del papel y de las estanterías? ¿Estamos siendo testigos del ocaso del manuscrito y del nacimiento del manusdígito?
Aparte de para ganarte el odio de tus amistades, y de erigirte en el azote de la sección de comentarios en Internet, la ortografía, gramática y ortotipografía constituyen la Biblia (o el Corán, el Avesta, los Vedas, etc.) de los escritores.
Así, llegamos al siglo XX. En concreto, a 1935, cuando Penguin le cambia el adjetivo de «dura» a «blanda» a la cubierta para lanzar al mercado el libro de bolsillo. Es entonces, en este momento, cuando las cubiertas adquieren una identidad y una funcionalidad propia, como podrás comprobar en tu librería de un simple vistazo.
Una vez que termines la lectura, habrás descubierto tres cosas. En primer lugar, que el nombre correcto del animal es murciégalo. Después, que la clasificación por géneros es más compleja de lo que parece. Y, para terminar, que el planteamiento del lenguaje inclusivo es, en realidad, exclusivo.
Por lo tanto, antes de sacar a bailar a la pluma, te recomiendo que dediques una buena cantidad de tiempo a cartografiar tu libro. En caso contrario, escribirás en círculos o te perderás en una jungla pantanosa de la que nunca saldrás.
El por qué beben los escritores está más relacionado con el estrés y la soledad que con la inspiración o la creatividad. Esto lo descubres cuando escribes de forma profesional, donde los plazos de entrega y la presión de las ventas te devoran las entrañas. Por lo tanto, los escritores recurren al alcohol para relajarse, pero a los estimulantes para activarse. Como Stieg Larsson, cuyo descomunal consumo de café durante la producción de su saga Milennium lo llevó a la tumba antes de conocer el éxito.
Un libro sirve para conocer vidas ajenas y pasar un rato ameno. Es la versión escrita de una tradición oral antiquísima mediante la cual nuestros antepasados recordaban su historia, transmitían información fundamental para las siguientes generaciones y, por supuesto, se divertían. Así, los libros se convirtieron en los herederos de esas voces que enseñaban, educaban y entretenían a las personas que se reunían alrededor del fuego todas las noches.