El ritmo en una novela
No es magia, pero lo parece. Porque el ritmo en una novela constituye el elemento fundamental de la prosa literaria.
No es magia, pero lo parece. Porque el ritmo en una novela constituye el elemento fundamental de la prosa literaria.
Después del gato de Schrödinger y de la simbología celta, la trama literaria, sin duda, representa otra de las grandes paradojas de la historia.
Respecto al contenido, revelaré esa magia que te había prometido en el artículo sobre cómo se crean los personajes de una novela, aparte de la relación que guarda con mi portero, a quien todavía no he visto su rostro completo.
Ciertamente, existe un protocolo de presentación de personajes en una novela, producto de la experiencia acumulada en el arte de contar historias, una actividad muchísimo más antigua que las pirámides, submarinas incluidas.
Con todo, notarás una diferencia enjundiosa entre lo que cuenta un curso de escritura creativa y El orfebre de la palabra, pues con el primero aprendes a concebir mientras que yo te enseñaré a hacer magia.
Normalmente, se asocia la figura del protagonista con «el personaje bueno» y a la del antagonista como «el personaje malo». Lo cual es cierto, pero no verdadero. Si esto te parece una paradoja, ahora verás a lo que me refiero.
¿Es el protagonista? ¿Es el autor? ¿Es Superman? Sí, no, a veces (respuestas admisibles para las tres preguntas). Debido a la confusión que genera su figura, «Personajes de una novela: el narrador» desarrolla los aspectos fundamentales y profesionales sobre la voz de la historia.
No me olvido. En la primera parte de la estructura argumental te comenté que profundizaría en los personajes de una historia. Bueno, para que veas que soy una persona de palabra —escrita y hablada—, cumplo mi promesa con este artículo sobre los protagonistas de una novela.
El primer número del espectáculo de hoy te ofrece un sexteto de malabaristas. Uno de ellos combinará los elementos de la estructura argumental de modo clásico mientras que el resto alterará la línea temporal.
Una vez ataviado en consonancia con el contenido, escoge tus krepis favoritos y disponte a dar un paseo conmigo por la senda de la estructura, donde te mostraré cómo esta se transforma en la base de la escritura. O, mejor dicho, en su basis.